Más de 90 menores saharauis disfrutan de sus ‘Vacaciones en paz’ junto a familias solidarias de Gran Canaria

13 jul 2017

Un grupo de 94 menores saharauis, casi 30 más que el año pasado, disfrutan ya en Gran Canaria de unas ‘Vacaciones en paz’ con las familias solidarias que los han acogido para pasar el verano alejados de los infernales 50 grados de temperatura que alcanzan los campamentos de refugiados de Tinduf.

El grupo de niños y niñas fueron recibidos este jueves por el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, quien ya tuvo la experiencia de acoger en su hogar a uno de estos pequeños, y agradeció el esfuerzo de estas familias que durante las próximas semanas los cuidarán, los ofrecerán una buena alimentación, pues en los campamentos carecen de ella, y los llevarán a revisiones médicas, especialmente a dentistas.

El presidente pidió a los menores que trasladen a sus padres que su lucha no es en vano, que el pueblo grancanario los apoya y que llegará el momento en el que su justa reivindicación sea atendida para que sus hijos vivan en paz todo el año, no solo el verano con familias isleñas.

Y es que solo a cien kilómetros de Canarias, el pueblo saharaui está viviendo “una situación injusta e intolerable”, exclamó el consejero de Solidaridad Internacional, Carmelo Ramírez, durante el agasajo que recibieron en el Cabildo de Gran Canaria, que apoya diferentes proyectos de ayuda a los refugiados que residen en campamentos.

La presencia de estos pequeños embajadores y su algarabía al recibir una linterna solar para su jaima y un vale de Multióptica para que se compren unas gafas de sol o lo que deseen, entre otros regalos, indica que se trata de una situación que permanece sin resolver tras más de cuatro décadas, lamentó el subdelegado del Frente Polisario en Canarias, Mohamed Said.

Los pequeños saharauis que participan en el programa ‘Vacaciones en Paz’, 29 más que el verano anterior, tienen entre 10 y 13 años y la mitad repite con las mismas familias, para las que ya son “como un hijo más”, apuntó la presidenta de la Asociación Canaria de Solidaridad con el Pueblo Saharaui, María del Carmen Cabrera.

Con esta iniciativa, los niños y niñas saharauis disfrutarán de un verano más relajado, con actividades de ocio y entretenimiento como jornadas en las Dunas de Maspalomas, meriendas al aire libre, baños en playas y piscinas, además de poder viajar invitados a Tenerife para conocer las instalaciones y los animales del Loro Parque.

Las familias grancanarias con las que van a convivir durante dos meses residen en los municipios de Agaete, Aguimes, Arucas, Gáldar, Guía, Ingenio, Las Palmas de Gran Canaria, Mogán, Moya, Santa Brígida, Santa Lucía, Telde y Teror.

El principal objetivo de este proyecto es mejorar el desarrollo físico de los menores por medio de una alimentación más completa y más sana de la que disponen en los campamentos, en los que dependen de la ayuda internacional para acceder a los productos más básicos.

Una buena parte de la población infantil en Tinduf padece anemia por la escasez de productos frescos como carne, pescado, fruta y verdura. Además, muchas jóvenes que son madres también sufren esta enfermedad que trasmiten a sus hijos recién nacidos, añadió la presidenta de esta asociación que cada año organiza la visita de los niños saharauis a Canarias.

“Hay que resaltar que estos niños no vienen solo para pasar unas vacaciones, sino que también lo hacen para intentar mejorar las condiciones en las que viven y resolver sus problemas de salud”, manifestó Carmen Castellano, por lo que en estos días acudirán a médicos especialistas que tratarán algunas de sus dolencias como problemas de estómago y caries debido a la mala calidad del agua y por la falta de alimentos básicos.

El pueblo saharaui, concluyeron, lleva más de 40 años denunciando la ocupación de su territorio por parte del Gobierno de Marruecos, un conflicto político que actualmente está sin concluir y que sigue pendiente de la celebración de un referéndum de autodeterminación del Sahara, reconocido por la ONU y la comunidad internacional, y al que Marruecos hace caso omiso con el apoyo del Gobierno francés y con España sin asumir su responsabilidad en el origen del conflicto.

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