‘Reboso de luna’, una de las expresiones del patrimonio oral de Risco Caído que vincula a los habitantes y con la atención a los celajes

22 may 2018

El testimonio vivo de las personas que han habitado y siguen haciéndolo en el ámbito de Risco Caído y Espacios Sagrados de Montaña ha protagonizado la segunda sesión de las Jornadas dedicadas a este enclave de Gran Canaria en el que el patrimonio oral cobra especial importancia y a cuyo rescate el Cabildo ha enviado a Yeray Rodríguez y Sarai Cruz, quienes brindaron algunas de las características que han encontrado y términos que vinculan a los habitantes con los celajes y el uso literario del lenguaje, como “reboso de luna” para referirse a la luna llena.

Una docena de recortes de audio recogen  la memoria oral de estos protagonistas que representaron las voces del conocimiento que llega desde sus ancestros hasta la actualidad, relatos que tienen que ver con el conocimiento celeste y con la religiosidad popular de la zona.
Los investigadores, ambos doctores en Filología Hispánica y profesores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, recogen en su investigación la cosmovisión de un mundo fuertemente vinculado al cielo y al simbolismo característico de la población de la zona. “Llama la atención el uso de arcaísmos, canarismos y el uso literario, poético del lenguaje”.

El vecino de arriba

“El cielo lo viven de una forma muy cercana” agregó la filóloga, lo denominan incluso como el “vecino de arriba, y las estrellas eran y son las compañeras del camino en las andanzas por las cumbres”. Es más, a Cruz le ha llamado la atención que estas personas sigan observando el cielo hoy en día, aunque vivan en zonas urbanas alejadas de las cumbres.
Los nativos de América, otros grandes observadores

La astrofísica americana Annette Lee, en su intervención, se refirió al curioso conocimiento que las comunidades ojibwe y lakota poseen del firmamento. Ambos pueblos nativos de América del Norte y Canadá viven del nomadismo y forman parte de la iniciativa Native Skywatchers, que aúna tradición, cultura, ciencia y arte.

Lee, que lidera el proyecto de investigación “Pueblos nativos observadores del cielo”, señala “aspira a rescatar la conexión tradicional de los pueblos indígenas con las estrellas”. Por ello, trabaja con los ancianos de las comunidades ojibwe y lakota en un trabajo que consiste en “documentar y salvaguardar el conocimiento de los nativos en relación de este patrimonio inmaterial”.

12 ó 13 lunas indias

Lee ha estudiado a fondo los calendarios indígenas que se dividen en doce periodos lunares anuales y en ocasiones hasta en trece lunas. Esto es debido a que los periodos lunares duran 29 días, y después de varios años hay un desajuste que obliga a introducir un mes lunar más haciendo un total de trece.

Julio Cuenca, arqueólogo y descubridor de la cueva número 6 de Risco Caído en el año 1996, ofreció seguidamente una visión del paisaje cultural y la estrategia a acometer de protección y puesta en uso, y cuáles son las estructuras necesarias.

Presentación técnica con estudios geométricos y radiométricos

La visión geométrica de Risco Caído y Espacios Sagrados de Montaña la aportó Carlos Gil, ingeniero geomático que ha sido el encargado de llevar los estudios y mediciones del enclave y de las diversas cuevas que componen el yacimiento arqueológico. “Con especial incidencia en la cueva número seis he realizado un trabajo que sirve de apoyo a investigadores de otras disciplinas” explica el investigador.

Durante su trabajo de campo, relata que estuvo “pensando en cómo pudieron, con los medios limitados de que disponían las comunidades prehispánicas, crear semejantes formas; la planta circular, el cono invertido, la cueva en resumen que es concéntrica con un eje principal”, y no dudó en exclamar que “sorprende mucho”.

El físico Kevin Soler habló seguidamente de la estabilidad estructural del conjunto de Risco Caído así como de los equipos instalados para diferentes mediciones con la finalidad de establecer estrategias de conservación. Durante su presentación mostró fotografías con grietas que claramente afectan a la estructura del enclave.

Las jornadas se clausuraron con la proyección del espectáculo de luz que se produce en Risco Caído cuando un haz luminoso recorre los grabados de los muros de la cueva número seis de Risco Caído. Las imágenes han sido grabadas en alta definición para ofrecer una visión lo más realista posible del fenómeno.
 

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